Diario de Mallorca, 23 de marzo de 2009 Pasaba por delante de la Audiencia Provincial cuando vi pasar un humilde Vespino. Extraño vehículo en una tierra donde has de tener coche sin necesitarlo, grande aunque no lo puedas aparcar, caro aunque no tengas con qué, y lujoso aunque no te lo merezcas. Me fijé en su conductor y pude reconocer al fiscal anticorrupción Don Juan Carrau. Esa sencilla motoreta es el paradigma de la fiscalía anticorrupción de las islas, Carrau y Horrach, Juanes los fiscales (como el cantante colombiano), tales para cuales. Ambos absorbidos por su trabajo, con paciencia y vocación. Trabajadores del Estado de sencilla nómina -aún siendo vitalicia-, que se llevan trabajo a casa porque no dan abasto con su horario laboral. Que carecen pavorosamente de medios materiales y humanos, y a pesar de todo no desisten. Que han de superar los impedimentos y dilaciones que unos y otros ponen a su trabajo. Que podrían tener una vida ociosa y hacer la vista gorda; pero les pue...
Opinio atque sententia