La Tajadera (núm. 84-85), mayo de 2026
En los pequeños pueblos, el asociacionismo civil tuvo un fuerte componente religioso durante siglos a través de las cofradías o hermandades, muy presentes en festividades locales y que también desarrollaban funciones de ayuda mutua. Últimamente la mayoría han desaparecido, de acuerdo con una sociedad más laica y heterogénea, en que las diferentes administraciones han asumido dichas funciones.
En Fuentes Claras tenemos varias documentadas, surgidas desde el siglo XVII y activas hasta el siglo XX. Todas desaparecieron, salvo una: la Cofradía de la Sangre de Cristo, que mantiene especial vigor y presencia en el municipio. Actualmente cuenta, al menos, con tres siglos de vida: su libro de cuentas más antiguo está fechado en 1725, pero especifica que continúa las cuentas del primero, ya perdido. Con tal motivo, en 2024 se inauguró en la carretera del Molino un monumento conmemorativo y al año siguiente conmemoró los 300 años de existencia... como mínimo.
Hoy la integran 220 personas y mantiene una de las capillas de la Iglesia, donde guarda sus imágenes, costeando las velas y el alumbramiento. La administra una junta que cobra las cuotas de pertenencia, gestiona las cuentas y designa sus cargos, de carácter tradicional y (casi todos) renovables anualmente. Son los siguientes:
- El prior. Es el cargo de mayor prestigio y recae en el cofrade más antiguo, sin repetir. Encabeza entierros y procesiones, porta la imagen del Santo Cristo e ilumina la capilla en los entierros.
- Los mayordomos. Acompañan al prior en procesiones y entierros, con túnica y portando cirios encendidos.
- Los alumbradores. Suelen ser jóvenes (recién incorporados a la Cofradía) y acompañan el féretro del finado llevando cirios encendidos. Antiguamente también llevaban el ataúd.
- El listero. Único cargo hereditario, de padres a hijos. Pasa lista de los cofrades durante las procesiones.
- El portapendones. Lleva el pendón en los actos y suele ser el prior saliente.
- Los portadores. Llevan las diferentes imágenes en Semana Santa y el estandarte en todas las procesiones.
Como comentábamos, antaño la Cofradía proporcionaba asistencia espiritual y material a sus miembros al acercarse el momento de la muerte; pero hoy tiene más relevancia la organización y asistencia a las procesiones de Semana Santa: Domingo de Ramos, Jueves y Viernes Santo (Via Crucis), y el Encuentro.
Sin embargo, su acto más relevante es la Romería de San Bartolomé o de los Penitentes, celebrada cada segundo domingo de mayo. Las primeras referencias se remontan a 1674 y, por tanto, suma 350 años de historia. Aún no ha podido documentarse que la organizase la Cofradía desde el principio, si ya existía.
Sin entrar en detalles, la Romería obedece a un estricto ceremonial donde cada miembro tiene asignado un papel muy preciso. Los cofrades peregrinan hasta el pueblo vecino de Villalba de los Morales (hoy pedanía de Caminreal) vestidos con su hábito y portando las diferentes imágenes, el estandarte y el pendón. Allí son recibidos por el pueblo, todos asisten a misa y celebran un refresco de hermandad (chocolate, bollos de azúcar y licores), organizado por el prior. Procesionan de nuevo hasta Fuentes Claras y son recibidos en la plaza del Ayuntamiento por el pueblo, desarrollándose una serie de cortesías entre autoridades, vecinos y cofrades mediante las diferentes imágenes y pendones; todo amenizado por la banda de cornetas, bombos y tambores de la Cofradía. Finalmente, todos marchan hacia la Iglesia, donde finaliza el acto.
Con el tiempo, la Romería ha implicado a todo el pueblo y recibe numerosos visitantes, siendo hoy una de las celebraciones más multitudinarias de Fuentes Claras. Amén de las más emotivas, por su carácter colectivo y secular.