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522. Tito Cungi, el enigmático fundador de Tito’s

Diario de Mallorca, 25 de enero de 2026

El italiano se labró un nombre en los años 30 como cantante y cocinero de la emergente colonia extranjera y poco después abrió un restaurante alquilado a la familia Gomila

Tenía diferentes ambientes y terraza con pista de baile y enseguida se convirtió en un éxito

Se dio a conocer participando en actos de residentes extranjeros de El Terreno

Durante la Guerra Civil fue rebautizado como Ti'ttos y Dancing Titos, pero recuperó el nombre

El barrio palmesano de El Terreno fue conocido durante años por una vida nocturna y de ocio excepcional, seguida a partir de los años 90 por un triste periodo de declive y degradación. El centro neurálgico de este mundo fue la plaza Gomila y Tito’s su principal símbolo, a cuyo alrededor surgió un universo único que revolucionó su entorno y proporcionó a Gomila años de esplendor.

Durante décadas Tito’s evolucionó y se reinventó constantemente, adaptándose a cambios de moda, tendencias y gustos. Nacido como restaurante en 1934, su relevancia fue excepcional a partir de 1957 cuando, tras una profunda transformación, se convirtió en sala de fiestas de alcance internacional. Más adelante, la reconversión en discoteca en 1985 reubicó su entrada en el Paseo Marítimo y marcó el principio del fin de Gomila como principal centro del ocio palmesano.

Tan solo una cosa permaneció inamovible en Tito’s: su nombre. ¿Quién hubo detrás de su icónico nombre para que permaneciera inalterable durante años? El cantante y cocinero Tito Cungi, un misterioso personaje del que apenas nada sabemos; pero sí lo suficiente para afirmar que fue crucial, aparte de legarle su nombre.

El personaje
Originario de Italia, su vida anterior es toda una incógnita. En junio de 1933 aparece mencionado por primera vez en la prensa local en inglés, surgida en Mallorca para la emergente colonia extranjera establecida en El Terreno. Desde entonces aparece regularmente, participando en actos sociales de todo tipo, públicos o privados, y las crónicas se referían a él como “el popular tenor italiano”.

Así, Tito Cungi fue habitual de la vida social de la colonia anglosajona (ingleses, pero también norteamericanos). En ocasiones, un simple invitado; en otras, un artista que cantaba piezas del repertorio italiano. La mayoría de eventos tenían lugar en El Terreno, pero también se le vio en lugares como Esporles y Valldemossa, en propiedades de los extranjeros que entonces empezaban a instalarse en la isla. Cócteles, pícnics, cumpleaños, desfiles, cenas, inauguraciones, fiestas de Navidad y Año Nuevo… incluso asistió al Día de Acción de Gracias, ya que la colonia norteamericana empezaba a hacerse notar.

Parece que no pasaba estrecheces; en una crónica narra que se había puesto a dieta y que a finales de 1933 se alojaba en el Hotel Mediterráneo, cerca de Gomila. Además, a finales del mismo año empezó a ser requerido por su faceta de cocinero, elaborando platos de pasta italiana; sobre todo los ñoquis (reseñados como su especialidad), que cocinaba bajo petición allá donde iba.

El restaurante
En apenas medio año, Cungi se había labrado un renombre como cantante y cocinero, aparte de unas dotes de seducción que le permitirían hacerse con la colonia extranjera del lugar. Ello le permitió conocer gente de toda clase y condición para lograr los apoyos necesarios en su siguiente paso: abrir su propio restaurante.

En enero de 1934 Cungi había alquilado un inmueble de la plaza Gomila y las obras de reforma estaban en marcha. Los dueños eran la familia Gomila y habían residido allí hasta su marcha definitiva a Cuba; además, habían cedido al Ayuntamiento parte del solar para convertirlo en plaza: la actual Plaza Gomila (de ahí el nombre), lo que dejaba el edificio en un lugar bien ubicado y de fácil acceso.

Además, la zona estaba en pleno apogeo y afloraban todo tipo de locales regidos por la colonia extranjera. Así, el mismo inmueble alquilado por Cungi había funcionado como tienda de artesanía local de cristalería, cerámica y telas elaboradas a mano: Mallorcan Arts and Crafts, a cargo de dos mujeres inglesas, aunque apenas duró unos meses.

El restaurante combinaría la pasta (de la que Cungi era buen conocedor) y asador de carnes. Se distribuiría en diversos ambientes: restaurante con vistas al jardín, salón de té, bar, cocina con parrilla acristalada y terraza exterior para el baile con vistas a la bahía. La idea de Cungi era seguir la última moda en Europa en establecimientos que aunaban restauración y ocio, de porte elegante y confortable, diversos ambientes y espacios para música y baile. La fórmula permitiría a Cungi desplegar sus dotes como cocinero, cantante y anfitrión. Y dada su popularidad, su nombre estaba más que cantado.

La inauguración
El 20 de febrero de 1934 Tito’s fue inaugurado como restaurante y grill-bar con una elegante cena de inauguración. El menú era selecto y redactado en francés, de acuerdo con el carácter cosmopolita y selecto del lugar. Entre ellos destacaba un plato: los Ravioli a la Tito. Hubo música en directo y Cungi fue el centro de atención. La velada fue un éxito.

En pocas semanas, Tito’s se convirtió en uno de los locales de moda en Palma. Se valoraba la calidad-precio (al menos para el tipo de asistente) y destacaban las generosas raciones servidas. Además, en el piso superior fueron habilitadas salas de bridge, lo que lo hizo aún más frecuentado por los residentes extranjeros del barrio. El local en sí era reducido: apenas 120 metros cuadrados, pero bien aprovechado.

El 9 de junio se inauguraban los jardines con tres terrazas a diferentes alturas y una de ellas con pista de baile. Con el tiempo, este sería su principal distintivo: las privilegiadas vistas a la bahía y la Seo, entonces sin el actual Paseo Marítimo (construido en los años 50, ganando terreno al mar), totalmente despejadas y carentes de ruido alguno. En ese aspecto se imponía al Trocadero, el otro gran local de moda, abierto en 1932 en la Rambla. Curiosamente, no siempre había música en directo, sino de un gramófono (de sonido excelente, según las crónicas); a la postre, otro signo de modernidad.

En poco tiempo Tito Cugni había impulsado un local de primer nivel, una marca y un estilo que con el tiempo sería legendario. Pero esto sucedió mucho después y en ausencia de su protagonista, como veremos.

La crisis
En abril empezaron los problemas, cuando el encargado de la cocina abandonó su puesto. Y a principios de agosto sucedió algo peor: el mismo Tito Cugni abandonaba el restaurante. Se desconocen las causas; tal vez no logró los beneficios esperados para saldar la inversión inicial, o tuvo problemas con sus socios, o simplemente algún lío de faldas. El restaurante fue traspasado a un norteamericano: Albert Bennett Fey, también residente en El Terreno. El local mantuvo su línea y, pese a cambiar de manos, también su nombre: la marca Tito’s era tan convincente que la nueva propiedad decidió conservarla. Así sería durante décadas.

Mientras, la figura de Tito Cugni se apagó. Apenas cantaba y tampoco recuperó la vida social de la que hacía gala antes de abrir Tito’s. Casi inactivo, a finales de 1934 marchó a Barcelona y antes de Navidad tomó un barco rumbo a Italia. Y desapareció por completo: nunca más se supo.

Por otro lado, Tito’s duró poco bajo la dirección de Bennett Fey. En marzo de 1935 sufrió una agresión por parte de cuatro hombres que le acusaban del impago de la decoración para los carnavales celebrados en el local. A mediados de año se estableció en Barcelona y nunca volvería. El local cambió nuevamente de manos; pero seguiría su marcha triunfal.

Tito’s cerró al estallar la Guerra Civil, igual que el resto de locales de ocio. Pero reabrió pronto: el 12 de diciembre de 1936, rebautizado como Ti’ttos, luego Dancing Titos y recuperando su nombre original antes de acabar la guerra. El resto es historia.

Epílogo
Después del cierre definitivo de Tito’s en 2020 y su venta al grupo Camper en 2023, el edificio original aún existe; pero reducido a apéndice trasero de la discoteca construida en los años 80, encarada al Paseo Marítimo. Hoy la fachada que da a Gomila es totalmente impersonal y nada recuerda las glorias pasadas vividas en el siglo pasado. Hoy parece increíble que ese inmueble, pequeño y discreto, albergase la principal oferta de ocio de la ciudad y con proyección mundial.

Últimamente, el Ajuntament de Palma ha ejecutado diversas actuaciones para recuperar el espacio público en Gomila y alrededores (sin terminar, pues para 2026 se prevén actuaciones adicionales). Todo ello acompañado de la iniciativa privada, que ha renovado y construido intensamente en la zona, transformando radicalmente la zona; eso sí, al alcance de pocos bolsillos.

En el proceso, pese a su privilegiada ubicación, el viejo edificio de Tito’s permanece ajeno a todo. Anónimo e impersonal, de espaldas a Gomila y a la espléndida historia que protagonizó. Dadas las circunstancias, el local podría separarse de la discoteca y volver a la vida con nuevos usos, ahora que El Terreno vive un nuevo renacer. De momento, nada se ha hecho.

Hace 90 años, Tito Gungi puso las bases de una exitosa oferta de ocio, aunque estuvo al mando durante apenas medio año. Aunó ocio y restauración, modernidad y elegancia, moda y visión de futuro. Y le legó su nombre, que hoy pervive en el imaginario colectivo como símbolo de una era y cuyo origen permanece envuelto en un halo de enigma y misterio. Quizá un día sabremos toda la historia.

Quien tenga cualquier información sobre Tito Cungi puede escribir un correo a axque1@gmail.com