152. El derbi Baleares-Mallorca, una rivalidad secular

Diario de Mallorca, 2 de septiembre de 2017

Este sábado se juega el derbi entre los primeros equipos del Atlètic Balears y el Real Mallorca; un acontecimiento entre dos clubes con un recorrido histórico muy diferente, de naturaleza muy opuesta y que ahora se reencuentran a un mismo nivel competitivo después de casi 40 años. A pesar de competir a niveles diferentes durante años, a pie de calle la rivalidad se ha mantenido siempre latente y equilibrada socialmente, y si ahora aflora con fuerza no ha de sorprendernos. Sus orígenes se pierden en el tiempo y no basta la memoria personal o la transmisión oral para hacernos idea de su trascendencia. 

Hay que remontarse a 1921 para encontrar los primeros enfrentamientos entre el Alfonso XIII FC (Mallorca desde 1931, Real desde 1948) y el Baleares FC (Atlètic Balears desde 1942). Desde el inicio saltaron chispas en el campo y entre las aficiones, hasta el punto que las fuerzas del orden intervinieron en más de una ocasión. La razón era sencilla: en 1916 nacía el Alfonso XIII como un club organizado desde las clases pudientes, aquellas que podían permitirse un deporte que aún era privilegio de unos pocos. Y poco después, en 1920, nacía la contestación: el Baleares FC, formado por obreros y gente humilde que reclamaba su derecho a disfrutar de un deporte hasta entonces vedado por razones de clase. La rivalidad nació de una evidente desigualdad social y alimentó un mito que aún hoy se mantiene en pie. 

Tradicionalmente fueron los mallorquinistas quienes se llevaban los buenos resultados y los títulos importantes, mientras los balearicos aspiraban a resistir con empuje y obstinación como una alternativa al resultadismo: estar ahí, plantar cara y levantarse era lo importante. Recordemos el enfrentamiento de 1925, que ganaron los balearicos (2-0): fue la primera derrota de los alfonsinos ante un equipo balear en toda su historia, aunque el campeonato cayó del lado alfonsino; tanto daba. Desde los años 40 sus recorridos discurrieron mayoritariamente en categorías diferentes y desde los 90 los títulos mallorquinistas agrandaron la brecha, pero la rivalidad se mantuvo siempre a pie de calle, un fenómeno excepcional de difícil explicación. 

Durante 95 años el derbi Baleares-Mallorca ha mantenido una épica que trasciende generaciones, ideologías y resultados. Es un fenómeno social sorprendente e imprescindible para entender nuestra sociedad, más allá de lo deportivo y uno de los más antiguos disputados en España, aunque carente del relieve mediático de un primer nivel deportivo. Parafraseando el pasaje bíblico: David nunca se deshizo de Goliat, pero tampoco hincó la rodilla aunque pareciera vencido; y Goliat ha sido tradicionalmente mejor que David... pero nunca pudo dejar de pensar en él. Una rivalidad secular que irá más allá de este sábado, sea cual sea el resultado.

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