30.- No hay dinero

Diario de Mallorca, 9 de septiembre de 2007

Probablemente el Govern no podrá reconducir algunos de los proyectos aprobados por el anterior ejecutivo. Casos como Port Adriano o Son Espases iban a ser paralizados de acuerdo con una política respetuosa con el patrimonio y el medio ambiente, además de responder a una demanda social. Promesas y opiniones aparte, hay un motivo palmario: no hay dinero. El anterior ejecutivo actuó con una falta de sentido de país aberrante.

El Govern del PP invirtió a mansalva sin asegurar su (co)financiación, hipotecando la siguiente legislatura. A su vez lo legitimaría para proseguir su modelo económico, que a su vez impulsaría nuevos megaproyectos. Y perder las elecciones (como así fue) suponía atar de pies y manos al nuevo ejecutivo, mucho más escrupuloso a la hora de planificar sus inversiones. Así nos encontramos con grandes obras (autopistas, Metro) con deudas millonarias; y proyectos aprobados a última hora (Ses Fontanelles), en condiciones que obligarían a indemnizaciones tan onerosas como su ejecución. En suma: Matas ha dejado un legado que sólo él podía proseguir, o que ataría de pies y manos a su sucesor. El actual ejecutivo se encuentra con una herencia de enormes deudas y proyectos difíciles de frenar, por lo avanzado de las obras o por las indemnizaciones que supondría pararlos. Y las arcas del Govern están vacías.

Esta falta de capacidad de maniobra se traduce en dos caminos. O seguir con los proyectos de Matas incumpliendo las promesas del Pacte, decepcionando a las plataformas y electores que confiaron en ellos. O frenarlos, incrementando aún más la deuda. Ambas opciones darán alas al PP, que acusarán al ejecutivo de Antich; ya sea por incoherencia, o por parálisis. El convenio de carreteras firmado con Madrid ya no reparará esta situación: según unos, no se firmó porque Antich quería perjudicar al ejecutivo de Matas. Según otros, Matas provocó el desencuentro para justificar la deuda y monopolizar los logros de su gestión. Es un logro ya envenenado.

Alguien dijo: "El político piensa en la próxima elección. El estadista, en la próxima generación". En Balears hemos tenido una desagradable lección de política partidista. Ahora, las islas necesitan doble financiación. Una, para inversiones; otra, para las hipotecas heredadas del anterior gobierno. Entonces Antich podrá gobernar desde cero, no lastrado como hasta ahora. Entonces veremos si tiene fuste de estadista, o deja un panorama yermo a su sucesor.

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