29.- Isaac Albéniz: 120 años en Mallorca

Última Hora, 15 de agosto de 2007
Diario de Mallorca, 26 de agosto de 2007

El próximo 6 de septiembre se cumplirán 120 años de la primera llegada a Mallorca del genial compositor y pianista catalán Isaac Albéniz (1860-1909). Las biografías existentes sobre él no muestran con claridad los intensos vínculos del compositor con la isla, en parte debido a su agitada vida. De manera sucesiva, Albéniz vivió de manera estable en Barcelona, Madrid, Londres, París y Niza hasta su muerte; pero sus estancias en Mallorca, hasta donde sabemos, fueron constantes en todo momento.

Según el libro "Isaac Albéniz en Mallorca" de Antoni Mir y Joan Parets (Ed. Consell de Mallorca, 2004), está documentado que Albéniz viajó hasta tres veces a Mallorca (1887, 1890 y 1894), ofreciendo varios conciertos en cada ocasión. Durante su primera estancia, destacó el concierto ofrecido en el Círculo Mallorquín. En la segunda, en el Teatre Principal. Y durante la tercera en las Cuevas de Artà, una jornada que debió ser indudablemente mágica. En tres ocasiones llegó en primavera o verano y se quedó más de diez días, más tiempo del necesario para ofrecer sus recitales, aprovechando para ver amigos y disfrutar de la estancia.

El intercambio epistolar manejado por Mir y Parets reveló un vínculo constante de Albéniz con sus amistades mallorquinas y muestra que, hasta su muerte, mantuvo un contacto regular con la isla. Es muy probable que el compositor pasara más temporadas en la isla, dado que su hija y su cuñada estuvieron casadas con mallorquines. La ausencia de noticias en los diarios puede deberse al carácter privado de sus visitas, sin ninguna actividad pública. A la vez, su mayor dedicación a la composición en detrimento de los recitales de piano desde 1890, habría hecho que sus estancias fuesen un combinado de descanso y trabajo de composición, dejando de lado los recitales pianísticos.

Como puede verse, la ligazón de Isaac Albéniz con Mallorca es muy firme a nivel personal y familiar: puede decirse que era uno de sus rincones preferidos. Pero a nivel musical, esta vinculación también dio frutos maravillosos: en Mallorca nacieron dos de las piezas más conocidas del compositor. Una es "Rumores de la Caleta" (1887), como fruto de sus paseos por las calas de Calvià durante su primer viaje, compitiendo su origen con las calas malagueñas. Y después, la melancólica barcarola "Mallorca" (1890), nacida durante su segunda estancia en la isla. No hablamos de otras piezas que surgirían con toda seguridad de la inspiración de los bellos parajes isleños; pero que no llevan nombres alusivos, o todavía no han sido investigadas con detenimiento por los especialistas.

El universo creador de Isaac Albéniz todavía está por estudiar en detalle y ordenar sistemáticamente, dada la azarosa vida que llevó y los centenares de piezas que compuso sin un mínimo orden. Cuando se culmine, la biografía de Albéniz adquirirá una nueva dimensión y la isla jugará un papel decisivo en su recorrido creador como su segundo hogar. A la vez, Mallorca deberá redescubrirlo como uno de sus más insignes creadores de alcance mundial, mereciendo un lugar de privilegio a la altura de Frederic Chopin. Valga esta efemèride como recordatorio. Todavía queda mucho por hacer; pero parece claro que el momento más glorioso de Albéniz todavía ha de llegar a nuestra isla.